Lo incomodo no rompe tu relación… Huir de ello, sí.
Vivimos en una época donde todo invita a lo inmediato, a lo fácil, a lo que no duele. Si algo incomoda, lo evitamos. Si algo duele, lo soltamos, si una relación pesa, empezamos a cuestionarla.
Pero hay algo que casi nadie te explica: que lo incomodo no es el problema. es la puerta.
La vida es incomoda, las relaciones son incomodas, amar es incómodo.
Porque amar implica exponerte, no controlar, no tener garantías y sostener cuando algo incomoda.
Estamos entrenados para huir, no para sostener
Y cuando digo sostener, no hablo de aguantar. No se trata, por supuesto, de quedarte en una relación que te hace daño, ni de tolerar lo que es inaguantable.
El maltrato, la falta de respeto o las relaciones que te rompen.. no se aguantan, se terminan.
Y precisamente por eso, es importante aprender a diferenciar cuándo irte .. y cuando quedarte a comprender.
¿Qué me está mostrando esto que me incomoda?
No todo lo que incomoda pone en duda la relación o el sentimiento hacia la otra persona. No todo lo que duele cuestiona el amor. Lo que está en juego no es el vínculo, es la dificultad de gestionar ese momento.
Pero como no sabemos sostener la incomodidad, solemos mezclar la emoción el sentimiento y la relación y desde ahí reaccionamos en lugar de entender.
La incomodidad como brújula
La incomodidad, bien mirada, es información. Te señala lo que no estás diciendo, lo que estas aguantando, lo que te da miedo o lo que necesitas cambiar. Pero para poder verlo hay que quedarse.
Habitar no es aguantar
Esto es clave. No se trata por supuesto de resignarse, ni de tragarte todo. Se trata de mirar, entender y decidir desde otro lugar. Porque cuando decides desde la huida… repites. Cuando decides desde la comprensión .. avanza.
Aquí hay algo importante que recordar: No es buen momento para decidir cuando estás en plena tormenta ó dicho de otra manera: no hagas mudanza en plena tormenta.
Porque en esos estados no estás viendo la realidad, estás reaccionando desde la emoción.
El crecimiento no está en lo cómodo. Está en ese momento en el que algo te remueve.. y en lugar de irte, te quedas. Te quedas a entender. A sostener. A hacerlo diferente.
Si algo en tu relación te está incomodando ahora mismo, quizá no sea el momento de salir corriendo, si no entender que está pasando de verdad. Porque a veces no necesitas salir de la relación, necesitas aprender a estar dentro de ella de otra manera y eso no siempre sale solo.. se aprende.
Montse Fraile





